Arquitectura de las Creencias. Columna 6: Cuando las ideas se sienten: el poder de las emociones
Hay una diferencia importante entre comprender una idea y sentir algo frente a ella. Podemos escuchar una afirmación y analizarla con cierta distancia. Podemos preguntarnos si es verdadera. Podemos buscar información. Podemos comparar argumentos. Pero una idea puede llegar a nosotros de otra manera. Puede hacernos sentir miedo. Indignación. Esperanza. Orgullo. Vergüenza. Alivio. Puede despertar el recuerdo de una experiencia. Puede hacernos pensar en alguien que queremos. Puede parecernos una amenaza. O puede ofrecernos una explicación reconfortante frente a algo que nos preocupa. Y cuando una idea comienza a despertar emociones, nuestra relación con ella puede cambiar. Ya no estamos solamente ante una afirmación. Estamos ante algo que sentimos . Una idea no vive únicamente en los argumentos Nos gusta imaginar que nuestras creencias son el resultado de una conversación racional con nosotros mismos. Recibimos información. La analizamos...