Los Paradigmas Capítulo 3: El efecto paradigma. Cuando lo obvio es invisible

En 1968, un ingeniero de la División de Sistemas Avanzados de IBM miraba un pequeño trozo de silicio y preguntaba con total sinceridad: "Pero... ¿para qué sirve esto?". Estaba frente al microchip, la invención que cambiaría el mundo, pero su paradigma de "computadoras gigantes" le impedía ver su utilidad.

Este no es un caso aislado de falta de visión; es una demostración técnica de lo que llamamos el Efecto Paradigma.

Los paradigmas como filtros biológicos

Como hemos visto, un paradigma es un conjunto de reglas que establecen límites y nos enseñan cómo resolver problemas dentro de ellos. Lo que pocos sospechan es que estas reglas funcionan como filtros fisiológicos.

Tal como el agua es invisible para el pez, nuestros paradigmas definen lo que percibimos. Lo que concuerda con nuestras reglas es aceptado de inmediato; pero lo que no encaja es ignorado, distorsionado para que "quepa" en nuestra caja mental, o simplemente se vuelve totalmente imperceptible.

El experimento de las cartas: ¿Ves lo que hay o lo que esperas?

Thomas Kuhn y Joel Barker citan un experimento revelador: se le muestran a un grupo de personas cartas de una baraja normal mezcladas con cartas anómalas (como un seis de espadas rojo o un cuatro de corazones negro).

En las primeras pasadas rápidas, casi nadie nota las anomalías. Los sujetos identifican el seis de espadas rojo simplemente como "un seis de espadas" (negro) o como "un seis de corazones" (rojo). Su cerebro, programado por el paradigma de la baraja estándar, "repara" la realidad para que no rompa las reglas conocidas. Es una ceguera real: no es que no quieran verlo, es que su modelo mental no se los permite.

La Regla del Retorno a Cero: La caída de los gigantes

Esta ceguera es la que causa el fenómeno más aterrador en el mundo de los negocios y la ciencia: la Regla del Retorno a Cero.

Cuando un paradigma cambia, todo el mundo vuelve a cero. No importa qué tan grande sea tu mercado, qué tan sólida sea tu reputación o cuántos títulos tengas bajo el viejo paradigma; con las nuevas reglas, tus éxitos pasados no garantizan absolutamente nada.

El ejemplo más dramático es la industria relojera suiza. En 1968, los suizos dominaban el 65% del mercado mundial. Ellos mismos inventaron el reloj de cuarzo en sus laboratorios de Neuchâtel, pero sus fabricantes lo rechazaron porque "no tenía engranajes ni muelles". Estaban cegados por su propio éxito. Diez años después, su participación de mercado se desplomó a menos del 10% y tuvieron que despedir a 50,000 trabajadores. Japón, que sí aceptó el nuevo paradigma, se quedó con el liderazgo.

Reflexión para el camino

El éxito pasado puede ser el mayor obstáculo para la visión de futuro. Si uno cree que tiene la "única" manera de hacer las cosas, ha contraído una enfermedad llamada parálisis paradigmática, una dolencia mortal de certeza que ha destruido imperios.

Para reflexionar: ¿Qué "cero" estás evitando ver hoy? ¿Qué es aquello que en tu empresa o profesión se considera "imposible", pero que si alguien lo hiciera realidad, te obligaría a volver a la línea de partida?.


En la próxima entrega: Pioneros del cambio. ¿Quiénes son los valientes que se atreven a romper las reglas cuando todavía no hay pruebas suficientes para hacerlo?


 

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