Principios de Goebbels Addenda 4: Curatoría de Contenidos

Llamamos "curatoría de contenidos" al proceso de buscar, organizar, filtrar y agregar valor a la información para posteriormente:

  • Incorporarla a nuestro bagaje de conocimientos (aprendizaje, sabiduría)
  • Generar un mensaje para compartirlo con el entorno. 


También se habla de "cribado de contenidos", en analogía al acto de pasar un material (como semillas, arena o minerales) a través de una criba para separar las partes finas de las gruesas o eliminar impurezas. En un sentido más amplio, significa seleccionar o separar lo bueno de lo malo, 

Se refiere a la manera en que seleccionamos y gestionamos la información. Implica segmentar y seleccionar los contenidos de nuestro interés, ya sea para aprendizaje propio o para comunicar al entorno.

Una buena curatoría de contenidos:

  • Nos protege de la infoxicación.
  • Nos ayuda a aprovechar mejor la información para ampliar nuestro conocimiento y desarrollar nuestra sabiduría.
  • Nos ayuda a hacer más eficiente y efectiva la comunicación de nuestro mensaje, al adaptarlo al contexto del receptor al que pretendemos llegar.

La información no sólo es necesaria, sino que es indispensable para generar el pensamiento crítico. Proporciona insumos valiosos, referencias, inspiraciones que podemos tomar para construir y perfeccionar nuestro pensamiento y nuestro mensaje.

El problema se produce cuando la información externa es tomada como “dogmas” sin haber pasado por ningún procesamiento propio. 

Aquí hay un principio clave: La información externa es referencia, nunca dogma.

No hay que aceptar nada que no haya pasado por un proceso de curatoría de contenidos. Toda la información proveniente del exterior tiene que ser procesada, entendida, adaptada previamente por nosotros. 

Si una persona o grupo quiere que aceptemos lo que dice sin pasar por ese proceso, hay que sospechar y desconfiar seriamente de esa persona o grupo.

A continuación se presentan los pasos de una buena curatoría de contenidos

1) Definición clara de objetivos

Sumergirse en la avalancha de información sin tener objetivos claros respecto de ella resulta tan insensato como esperar un tsunami a pie firme. Por ello, hay que tener claro desde un inicio lo que queremos hacer con esos contenidos
  • Aprender o formarse una opinión sobre un tema.
  • Generar un mensaje destinada a una audiencia para enseñarle o influir sobre ella.
Para ello, hay que hacerse preguntas claves:
  • ¿Qué es lo que queremos o necesitamos aprender? 
  • ¿De qué temas queremos o necesitamos saber? 
  • ¿Qué mensaje necesitamos dar a nuestra audiencia?
  • ¿Cómo es nuestra audiencia? 
  • ¿Cuál es su lenguaje habitual, con el que se siente más cómodo? 
  • ¿Qué necesidad de ella intentaremos satisfacer con nuestro mensaje?

2) Investigación

Hacer una investigación completa acerca del tema. Para ello hay que buscar fuentes de calidad, originales, confiables, creíbles y actualizadas.

Resulta clave buscar diversidad de fuentes de información. Es un error garrafal recurrir siempre a las mismas fuentes. Hay que considerar varias y de diferente origen y tendencias. Hay que buscar en todo tipo de medios (libros, noticias, artículos, infografías, videos, tutoriales, etc)

Hay que evitar a toda costa el “sesgo de confirmación”, que es la tendencia a favorecer, buscar, interpretar y recordar la información que confirma las propias creencias o hipótesis, dando desproporcionadamente menos consideración a posibles alternativas. Para ello, hay que considerar fuentes que desafían tus prejuicios e ideas prestablecidas. Puedes encontrar diferencias de enfoque, incluso sobre temas donde supuestamente hay un consenso importante, que van a enriquecer la investigación.

3) Validación

Verificar la relevancia de esta información. 
  • Que sea creíble y fundamentada.
  • Que esté contextualizada en la realidad.
  • Que sea enriquecedora para el destinatario, ya sea uno mismo o la audiencia.
Resulta clave tener criterio propio al cribar información
  • Aunque un referente realice una afirmación, si tú crees que no se ajusta a tus objetivos o a tus circunstancias, no la utilices.
  • Cada persona escribe y opina en función de su propia experiencia. Lo que resultó útil para otra persona, puede no serlo para ti, y viceversa.

4) Sincretismo

Tomar la información ya validada y a partir de ella generar tu propio sistema de ideas o mensaje, mezclando las diferentes fuentes de la manera en que mejor te haga sentido en función de tus objetivos.

Hay que asegurarse que tu sistema de ideas o mensaje tenga coherencia interna, para lo cual hay que minimizar las inconsistencias y los “cabos sueltos”.

No hay que poner todos los huevos en la misma canasta. Puede darse que una de las fuentes resulte ser predominante y proporcione la “columna vertebral” de tu visión o mensaje. Lo que no puede darse es que sea la fuente “única” y “exclusiva”. Siempre es bueno disponer de fuentes adicionales que la complementen o maticen.

5) Puesta a prueba

Si el destinatario es uno mismo, hay que probar el funcionamiento de este nuevo sistema de ideas en situaciones nuevas.
Si el destinatario es una audiencia, hay que seleccionar los canales de distribución más adecuados para ese contenido, y adaptar el mensaje al contexto de la audiencia, de manera de facilitar su recepción.

6) Feedback, Medición y Optimización

Verifica si tu nuevo sistema de creencias funcionó satisfactoriamente o no en las nuevas situaciones. Prestar mucha atención al feedback de la audiencia respecto del mensaje que enviaste, en cuanto si se entendió bien, si lo aceptaron o no, etc. A partir de ello, se pueden generar estrategias de optimización que permitan ajustar, pulir y mejorar el sistema de ideas o el mensaje.



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