Principios de Goebbels Addenda 1: Breve historia de la propaganda


Inicios de la propaganda

El origen de la propaganda se puede encontrar en la propagación de la fe católica en los años 1600. 


La Primera Guerra Mundial supuso inicio de la sistematización del uso de la información al servicio de los intereses de la guerra, incluyendo el control y censura de medios comunicación por parte de los gobiernos.

Cuatro de los personajes claves para poner los cimientos de la propaganda fueron: 

  • Los periodistas George Creel y Walter Lippman.
  • El dibujante James Montgomery Flagg.
  • Edward Bernays, el llamado “padre de las relaciones públicas” 



Segunda Guerra Mundial

El impulso definitivo de la propaganda como instrumento de poder se produjo con la Segunda Guerra Mundial, el conflicto bélico más masivo y mortífero (50-70 millones de muertos) de la historia a la fecha, marcado por el holocausto judío y coronado por el uso de armas nucleares. Más de 100 millones de militares movilizados, y recursos económicos militares y científicos al servicio del esfuerzo bélico. Esta guerra demostró el poder y la  efectividad de los mecanismos y estrategias de propaganda masiva.

El Tratado de Versalles (1919), que marcó el fin de la Primera Guerra Mundial, proporcionó el caldo de cultivo para la segunda. Se culpó a Alemania de la guerra, y la castigaron duramente por ello. Este tratado y sus consecuencias dejaron a Alemania herida económicamente y humillada en su alma y orgullo, lo que generó las condiciones para el surgimiento del nazismo, que aprovechó el resentimiento generado por el tratado para influir en el pueblo alemán.





Y aquí aparece Adolfo Hitler, el pintor aficionado austríaco que combatió en la Primera Guerra Mundial, y que se transformó en el catalizador de todo el proceso que terminó en la Segunda. 

Una vez finalizada la primera guerra, Hitler fue asignado a la unidad especial del departamento de educación y propaganda. Allí se percató del poder de la propaganda. 

En 1920 fundó el periódico Völkischer Beobachter o VB (en español: El Observador Popular), periódico oficial del partido nazi.
En 1921 es Elegido líder del partido nazi con poderes ilimitados. 
En 1933 asume el gobierno alemán con poderes especiales, y con el partido Nazi ligado al estado.

Joseph Goebbels

Y aquí aparece la figura consular de Joseph Goebbels, el padre de la propaganda nazi. Fanático nacionalsocialista, reconocido por su oratoria y un profundo antisemitismo que lo llevó a apoyar el exterminio de los judíos en el Holocausto.

Fue uno de los colaboradores más cercanos de Hitler. Fue el director comunicacional del partido nazi y el gran arquitecto de su ascenso al poder. Una vez logrado, fue el responsable del ministerio de educación popular y propaganda creado por Adolfo Hitler entre 1933 y 1945. 

No pudo soportar la inminente derrota en la guerra, y se suicidó junto a su esposa luego de envenenar a sus hijos poco antes de la caída del régimen nazi. 

Uso de los medios

Los nazis convirtieron la propaganda en una nueva arma para convencer al pueblo, para llegar a él y para imponer su visión del mundo y el estado. 
Goebbels tenía claro que entre más veces escucharan su mensaje, más manipulado estaría el pueblo.
Para ello, usó diferentes medios para comunicar su mensaje, siendo sus favoritos el cine y la radio.
 
Una vez en el gobierno, y con las manos libres para monopolizar el aparato mediático estatal, Goebbels prohibió todas las publicaciones y medios de comunicación fuera de su control y organizó un sistema de consignas para ser transmitidos mediante un poder centralizado en el cine, la radio, el teatro, la literatura y la prensa.

Goebbels estaba particularmente interesado en dominar y conquistar la radio, que era el medio de comunicación emergente en esos años. 

Exigió que los fabricantes produjeran receptores domésticos más baratos conocidos como “Volksempfänger” o “receptor de pueblo”.Colocaban altavoces en parques públicos, en zonas públicas y escuelas para que las emisiones más importantes que tenían que comunicar el gobierno fueran escuchadas por todo el pueblo.

En 1939 Goebbels y el consejo de ministros prohibieron sintonizar emisoras radiales de países enemigos. La difusión de noticias para emisoras extranjeras podría ser penada con la muerte porque era considerado según ellos como “alta traición”. 

Por su parte, el cine como elemento de propaganda fue muy utilizado en la Alemania Nazi. 

Goebbels era fanático del cine. Sabía de manera acertada que si el cine lo hacían entretenido y le ponía énfasis al gobierno sería una excelente manera de hacer propaganda. 

El objetivo principal de la política cinematográfica nazi era promover el escapismo. Estaba diseñado para distraer a la población y mantener a todos con un buen espíritu.


Uno de los usos más cínicos y despreciables del cine como herramienta de propaganda se produjo en 1944. La Cruz Roja Internacional, ante los rumores del exterminio judío, visitó el campo de concentración de Theresienstadt.

Los nazis recrearon una farsa total para convencer a la opinión pública de que ellos eran "los buenos" y que cuidaban a los judíos. Lo mostraron como si fuera un lugar de retiro vacacional. fabricaron escuelas y cafés falsos en el campo para que pareciese que todos los internos tenían una vida relajada y sin preocupaciones gracias a Alemania. 

Los que iban a auditar ese lugar salieron convencidos de que no estaba pasando nada malo, de que no había ningún exterminio, de que incluso los alemanes de aquel entonces el nacionalsocialismo cuidaban a los judíos. 

Todo esto fue filmado en un falso y descarado documental llamado Theresienstadt: Un documental sobre la zona de poblamiento judío (Theresienstadt. Ein Dokumentarfilm aus dem jüdischen Siedlungsgebiet).


 
Se especula que todas las personas que aparecieron en la película, incluyendo al forzado director de la “obra” Kurt Gerron, un director de cine judío alemán interno en el campo y al menos parte de su equipo de filmación, fueron llevados al campo de concentración de Auschwitz, donde tuvieron un terrible final.


Los 11 Principios de la Propaganda

Goebbels no solamente era un propagandista, sino que se distinguió como un teórico de la propaganda, cuyo mayor legado son sus trístemente célebres 11 principios para realizar propaganda y manipular a la opinión pública.

Aunque fueron formulados hace más de 80 años, aplican perfectamente para los medios masivos de comunicación contemporáneos. 

A pesar de su despropósito social y cuestionamientos éticos, en la actualidad se siguen utilizando y teniendo influencia en campañas electorales y en medios de comunicación masiva como el cine, la radio, la prensa y las redes sociales.

Hemos visto un uso extensivo, sistemático y escalofriantemente efectivo de estos principios en los últimos años, en especial de parte de ciertos grupos de ultraderecha. Producto de ello, personajes de reputación dudosa y e idoneidad cuestionable han alcanzado importantes posiciones de poder. Hay gente fanática, inescrupulosa y perversa que conoce estos principios, y sabe aplicarlos con proverbial habilidad. 

Lo sucedido en la Alemania Nazi es una clara advertencia de lo peligrosa de esta situación.

Si los nazis pudieron lograr tan alto nivel de manipulación disponiendo apenas de radio y cine, ¿a qué niveles se podrían llegar con televisión, internet, redes sociales e inteligencias artificiales?

Por ello, conocer estos principios y cómo se aplican es el ineludible e inevitable primer paso para protegerse de ellos y diseñar estrategias para contrarrestar sus efectos.







Comentarios

Entradas populares de este blog

Primer Principio de Goebbels. SIMPLIFICACIÓN O ENEMIGO ÚNICO. El truco más simple de la propaganda: crear un solo enemigo

Segundo Principio de Goebbels: MÉTODO DE CONTAGIO. El truco de meter a todos en el mismo saco

Tercer Principio de Goebbels: TRANSPOSICIÓN. El truco de culpar a otros por tus propios errores